Reflexión del Día

 
“Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.” 2 Corintios 10:4-5

No batallamos contra carne ni sangre, por lo tanto, no necesitamos armas carnales, sino las que proporciona el poder de Jesús, en nosotros, en nuestro espíritu.
Su propósito celestial es lograr la destrucción de fortalezas que se oponen en nuestro caminar a Dios.
Nosotros somos nuestros peores enemigos. Nuestra mente es el peor enemigo de Dios, pero si nos humillamos y entregamos nuestra vida a Él, Él será nuestro mejor aliado.
La lucha del creyente comprende en poner diariamente todos nuestros pensamientos y acciones en línea con la voluntad de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador.

Visita, opina y suscríbete al Canal y comparte este nuevo video:
«Las batallas que debemos ganar
https://www.youtube.com/watch?v=GrC0F3WnKG8&t=20s


¿Existe el diablo?

Saludos amigos que nos visitan:

El tema que les propongo hoy tal vez no les paresca muy llamativo a algunos pues ya asumen con certeza que el diablo es un personaje real y algo más que probado, otro al contrario tienen la seguridad que existe tal cosa, pero lo más interesante es que en el mundo cristiano muchos creyentes han leido o escuchado en la biblia hablar de este personaje pero no conocen toda la información necesaria sobre este importante tema.

He dedicido compartir esta información con ustedes porque cuando yo la recibí, la escuché, la analicé, me pareció toda una perla escondida en la biblia que todos debían conocerla, algo tan importante que no podía pasar desapercibido, y más para esos que al igual que yo nos gusta saber la profundidad de las cosas. Por ejemplo:

Te has echo alguna de estas preguntas algua vez?

1- ¿Creo Dios al Diablo?

2-¿Creo Dios el pecado?

3-¿La ley (los 10 mandamientos) fueron creados solo para los Judíos?

4-¿Existe la ley en el cielo?

5-¿Por qué Satanás odia a los hijos de Dios?

Si al menos una de estas preguntas te han pasado por la cabeza alguna vez debes detenerte un instante y escuchar este material en audio que te propongo, pues la respuesta a la pregunta ¿existe el diablo? que se responde en el material que les dejo a continuación nos brinda una gran cantidad de evidencia bíblica que nos hará maravillarnos sobre como todo tiene una total explicación y concordancia y cuales son las respuestas correctas dadas solo con la biblia, yo quedé asombrado, si deseas aprender algo nuevo no dejes de escuchar este material.

Dios les bendiga

3 Existe el diablo.part1

3 Existe el diablo.part2

Nota: debes descargar ambos archivos y descomprimirlos para que obtengas el fichero en audio.

Palabras de astronautas

Dice el necio en su corazón: No hay Dios.
Salmo 53:1
Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho.
Salmo 115:3
De estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay.
Hechos 14:15
 
 

Luego de su vuelo espacial a bordo del Vostok 3 (año 1962), el cosmonauta Andrián Nikoláyev declaró que no había encontrado a Dios, como lo había dicho antes su predecesor Yuri Gagarin. El coronel Gordon Cooper le respondió: «En mis diversos vuelos a bordo del Faith 7 y Gemini 5, tampoco vi con mis ojos al Todopoderoso, pero descubrí algunas de las maravillas que él creó. Sentí la presencia de mi Dios junto a mí, a mi lado, como lo está permanentemente. Constaté que tenía tanta necesidad de Dios a 250 km. por encima de nuestro planeta como cada día andando sobre él».

En julio de 1969, en el vuelo del Apolo 11, Neil Armstrong, el primer hombre que puso el pie sobre la luna, leyó el Salmo 8: “¡Oh Señor, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!… Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria?” (Salmo 8:1, 3-4).

Sí, ¿qué es el hombre? «Un ínfimo átomo perdido en el desmesurado cosmos», dijo Jean Rostand. Sin embargo, Dios nos ama y se reveló en la persona de Jesucristo. A todos los que reciben a Jesús como su Salvador, “les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

“Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos” (Romanos 11:36).

Hambre de Dios


“He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová.” Amós 8:11

Los hombres han rechazado reiteradamente escuchar la voz de Dios, y todo lo que se les ha hablado durante mucho tiempo.
Dios, no enviará ningún profeta, no les llegará ningún mensaje de Él. Ahora recibirán lo que desean, cada vez que busquen la dirección de Dios frente a la calamidad venidera, encontrarán silencio.
Ningún juicio es peor que cuando Dios entrega a una persona a sus propios deseos pecaminosos. Esa persona se precipitará en la degradación y la perversión y terminará siendo esclava del demonio. Busque cuanto antes la presencia de Dios a través Su Poderosa Palabra, la cual sana, levanta y restaura. 

Suscríbase a nuestro Canal de predicas cristianas. “Sembrando La Palabra Ministerio Carcelario.” Y comparte estos mensajes con otras personas.

De las tinieblas a la luz

El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de sombra de muerte, luz les resplandeció.

Mateo 4:16
(Jesús dijo:) Yo soy la luz del mundo.

Juan 8:12
De las tinieblas a la luz

Un habitante de la isla Nías, frente a Sumatra, habló del cambio que les llevó el Evangelio de Jesucristo:

«Antes de ser alcanzados por el Evangelio, estábamos como atascados en un pantano. Nos hundíamos cada vez más, a punto de perecer de cuerpo y alma. Éramos depravados a causa de los vicios, estábamos carcomidos por el continuo miedo a los malos espíritus y por el terror a la muerte.

Pero escuchamos hablar del Evangelio de Jesucristo. Él murió y resucitó por nosotros. Quitó nuestra culpa y nos da, aquí y desde ahora, la vida eterna».

Por su parte un camerunés recuerda cómo él y los de su tribu, al caer la noche, temblaban a causa de los malos espíritus. Aun durante el día no se sentían tranquilos. Sin embargo, la brillante luz del Evangelio iluminó sus tinieblas y les llevó la libertad. Cuando por primera vez recibieron el Nuevo Testamento en su propio idioma, exclamaron: ¡Ahora vamos a ser fuertes, la Palabra de Dios nos va a fortalecer!

El que cree en el Hijo de Dios recibe el perdón que borra la culpabilidad de toda una vida, la liberación de la influencia del pecado, de los ritos obligatorios y de los miedos supersticiosos. Esta liberación es efectiva y definitiva para cada creyente, sin importar su origen.

“Dando gracias al Padre… el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas” (Colosenses 1:12-13).

El progreso, ¿sinónimo de felicidad?

A las tinieblas (los hombres) ponen término, y examinan todo a la perfección… Mas ¿dónde se hallará la sabiduría? ¿Dónde está el lugar de la inteligencia? No conoce su valor el hombre, ni se halla en la tierra de los vivientes.

Job 28:3, 12-13

El temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia.

Job 28:28

En el año 1930, para la inauguración del Fondo nacional para las ciencias, Jean Perrin, premio Nobel de física, pronunció un discurso en el cual predecía que los hombres «liberados por las ciencias» vivirían «felices y sanos» en una clase de Edén del futuro. 90 años después, estas palabras casi nos hacen reír. Desde luego, los progresos de la ciencia son indiscutibles. Han mejorado mucho la calidad de vida. En muchos países las hambrunas han desaparecido, ha habido grandes progresos en la medicina y los medios de transporte son muy diferentes a los de 1930. Sin embargo, ¿el hombre se liberó realmente? Por medio de sus progresos técnicos, ¿conoce la felicidad predicha por ese científico? ¿Es feliz?

La Biblia también habla de los progresos del conocimiento humano. Sin embargo dice que ese conocimiento no es sinónimo de sabiduría e inteligencia. La energía nuclear, puesta en evidencia por los trabajos de Jean Perrin, produce la electricidad que se utiliza diariamente, pero también sirve para fabricar bombas destructivas. La liberación y la felicidad no se encuentran en los progresos materiales, pues la ciencia no nos dice lo que debemos hacer con el poder que ella nos da. Necesitamos una sabiduría que no dependa de nuestras mentes limitadas. Esta sabiduría se encuentra en el “temor del Señor”, es decir, en el respeto y el conocimiento de Dios nuestro Creador.

Querido lector, ¿lo conoce usted?